Conociendo Guimarães – Portugal

¡Hola, hola bonitos!

Unos días antes a la Semana Santa pusimos rumbo a Portugal. Sí, ese país vecino que tenemos bien cerquita y que muchas veces nos olvidamos de que está ahí. Sin embargo, llevaba tiempo picándome el gusanillo de conocer este país y en febrero nos pusimos manos al mapa y decidimos hacer una pequeña ruta por Portugal. Así que este será el primer post de aún no sé cuántos ya que no tengo decidido los que habrá sobre nuestro viaje. Pero espero que disfrutes de las fotografías de la ciudad y también te pique el gusanillo para querer visitarlas por ti mismo.  Y si ya has estado que podamos contrastar opiniones 🙂

Antes de empezar, debes saber que en Portugal existen dos tipos de autopistas de peaje. Unas son las convencionales en las que pagas al momento, otras son peajes electrónicos. En las carreteras con estos peajes pasas por unos pórticos en los que detectan si tu vehículo ha pagado o no. Las formas de pago son registrando tu matrícula al entrar por primera vez en una de estas carreteras (es el Sistema Easy Toll) o mediante una tarjeta de prepago que tendrás que adquirir (TollCard). Si no realizáis los pagos, se considerará infracción y deberéis abonar diez veces la cantidad que sea cada pórtico. Pero para saber más os recomiendo echar un vistazo al blog Mochileros dos punto cero.

Ahora sí ¡empezamos!

La primera ciudad que visitamos fue Guimarães ¡y qué descubrimiento! Nos alojamos en un hostal bastante céntrico: solo teníamos que bajar una calle y llegábamos al punto donde nació Portugal.

Esta muralla se encuentra en la Alameda de San Damaso, la cual está llena de edificios de distintos colores. Me encantaron todas estas casitas y creo que me he traído más fotos de la cuenta!

Continuando hasta el fin de la Alameda das al comienzo de la Avenida de la República de Brasil, donde te encuentras de frente la Iglesia de San Gualter.

La entrada es gratuita pero nosotros la encontramos cerrada, una pena. Pero en lugar de bajar por esa avenida, fuimos hacia la Plaza Largo da Oliveira. Esta plaza es colorida especialmente por las sillas de colores de las terrazas de los bares y los balcones con sus plantas también provocaron que cargase la cámara de fotos.

En esta Plaza hay un monumento conmemorativo de la batalla de Salado y que está frente a la Iglesia de Oliveira.

Desde esta plaza fuimos a la de Tiago. En ella también hay terrazas con bares, pero lo que me gustaron fueron las fachadas de las casas. Me recordaron mucho a La Alberca en Salamanca.

La verdad es que nos hizo más calor del que esperábamos así para seguir callejeando entramos en una heladería que hay en esa misma plaza. Recomendada: muchas variedades (fuera de los sabores clásicos, que también los hay) y toppings ¡Imposible decidirse en un minuto!

Desde aquí fuimos callejeando por las calles sin rumbo fijo, pero fotografiando casi todas las fachadas.

La verdad es que nos costaba bastante decidirnos por qué calle seguir. Todas nos llamaban la atención.

Así llegamos al Castillo, la entrada son 2€ y merece la pena ya que se ven las vistas de toda la ciudad y del Palacio de los Duques de Braganza.

Vista del Palacio de los Duques desde el Castillo

Y desde el castillo fuimos a la Plaza de Carmo y desde aquí a la Plaza de Toural.

Largo do Carmo

¡Hasta aquí nuestra ruta por Guimãraes! La verdad es que me quedé con ganas de visitar el Santuario de Penha pero el tiempo no nos dio más de sí. Es una ciudad pequeña y en un día visitas el casco histórico de la ciudad, pero nosotros nos hubiéramos quedado otro día más para sacar más provecho a la ciudad.

Fotografía de Celestino Manuel (turismo en Portugal)

¡Os espero en los comentarios para que me contéis qué os ha parecido!

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Un abrazo y ¡a vivir!

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